Clase Azul San Luis Potosí 70cl. Estuche
El Clase Azul Mezcal San Luis Potosí es una auténtica joya artesanal que rinde homenaje a la riqueza cultural, los paisajes desérticos y las tradiciones milenarias del Altiplano Potosino. Aunque a menudo se busca dentro del universo de los destilados prémium de la marca, se trata de un mezcal joven excepcional elaborado con una perspectiva única que prioriza la frescura, la elegancia y el respeto absoluto por el terruño desértico.
Su cerámica presenta un característico tono terracota/coral, un tributo visual a los colores de la tierra árida y la arquitectura tradicional de la región, esculpida y texturizada a mano por artesanos locales.
Coronado por una pieza única elaborada a mano por artistas de la cultura huichol, quienes incrustan minuciosamente hilos de estambre de algodón uno a uno sobre cera de abeja y resina, cuyos colores vibrantes representa un onírico paisaje desértico sobrevolado por pinzones rojos. Elaborar el tapón de las botellas de la familia de mezcales de Clase Azul (como las ediciones de Durango o San Luis Potosí) es un proceso artesanal de alta precisión que requiere semanas o meses de aprendizaje ancestral, convirtiendo cada pieza en una verdadera obra de arte en miniatura.
Debido a que todo el proceso se realiza completamente a mano, no existen dos tapones exactamente iguales. Pequeños matices en la combinación de colores, la colocación de las cuentas y la simetría de las grecas son el sello distintivo de su autenticidad artesanal, encapsulando la esencia y el alma del pueblo wixárika en cada botella.
Se comercializa en su elegante estuche protector, realzando su exclusividad como objeto de colección y un regalo de alta gama.
| SKU | TE260007 |
| Formato | 70cl |
| Alcohol | 43.0% |
| Productor | Clase Azul |
| País | México |
En stock
Elaboración
El proceso de elaboración del Clase Azul Mezcal San Luis Potosí combina la tradición artesanal de la destilación de mezcal con técnicas muy cuidadosas para preservar la frescura y la riqueza mineral del Altiplano Potosino (específicamente en la zona de Estación Ipiña, Ahualulco).
Se elabora de manera exclusiva con Agave Salmiana (también conocido como agave verde), una especie nativa y emblemática de los desiertos del centro de México. Esta planta crece en las laderas y valles del altiplano, soportando temperaturas extremas y absorbiendo los minerales de los suelos arcillosos y volcánicos de la región.
A diferencia de los métodos subterráneos de otros mezcales, las piñas de agave se transportan a los hornos tradicionales de mampostería (piedra).
Una vez cocidas, las grandes piñas de agave se trituran minuciosamente. Este proceso se lleva a cabo utilizando un molino chileno, que prensa y exprime las fibras de manera precisa para liberar los jugos densos, aromáticos y ricos en azúcares necesarios para la siguiente fase sin perder ninguna propiedad botánica.
El mosto obtenido de la molienda se traslada a tanques de fermentación, donde se deja reposar de forma natural.
El líquido fermentado se somete a una doble destilación en tradicionales alambiques de cobre.
Cata
Vista:
Líquido completamente límpido, cristalino y brillante. Presenta destellos plateados y ligeras luces platino que evidencian su pureza como un mezcal joven, sin paso por barrica, manteniendo la integridad visual de su destilación artesanal
Nariz:
Intensidad media-alta, limpia, directa y de gran finura aromática, exenta de agresividad alcohólica. Destacan de forma inmediata los aromas a hierbas frescas (como hierba luisa o notas de campo verde) y un fondo vegetal característico del agave cocido. Sutiles recuerdos a ralladura de lima, toronja y notas de manzana verde crujiente. Un marcado fondo mineral, evocando la tierra húmeda del altiplano, acompañado de un toque muy delicado de especias dulces.
Boca:
Su entrada en el paladar es sedosa, fluida y sumamente equilibrada, recubriendo la boca con una suavidad notable. Se perciben notas iniciales de caramelo suave y miel de agave, que aportan un dulzor sutil y elegante. Se entrelazan matices de frutos secos (almendras tiernas) y un perfil vegetal fresco. A diferencia de los mezcales de regiones más montañosas o sureñas, su perfil ahumado es extremadamente discreto, permitiendo que brillen la mineralidad y las notas botánicas. De duración media a larga, limpio y refrescante. Deja un recuerdo persistente y armónico en la garganta, donde predominan las notas minerales, un toque especiado muy fino y una agradable limpieza que invita a seguir degustándolo.
Maridaje
El perfil organoléptico del Clase Azul Mezcal San Luis Potosí —marcado por su gran frescura, notas herbales pronunciadas, finura mineral, toques cítricos y una baja presencia de humo (gracias a su cocción al vapor)— exige un enfoque gastronómico diferente al de los mezcales intensos del sur de México.
Este destilado requiere maridajes que respeten su elegancia, limpien el paladar y potencien su ligereza botánica. Aquí tienes las mejores opciones recomendadas:
- Pescados blancos (como lubina, dorada o mero), vieiras (callos de hacha), camarones y ostras frescas.
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Ceviches ligeros, tiraditos con un toque de limón y aceite de oliva, o mariscos a la plancha condimentados con hierbas finas.
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Queso de cabra fresco, requesón artesanal, burrata, mozzarella di bufala o un queso panela de buena calidad.
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Aguacate, palmitos, pepino, espárragos blancos o ensaladas con vinagretas cítricas (a base de lima o toronja) y hierbas como cilantro o menta.
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Tartaletas de limón, sorbetes de cítricos (como toronja o mandarina), frutas tropicales frescas (mango o piña) o chocolates blancos con un toque de sal marina y ralladura de cítricos.
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