¿Por qué tomar carne con vino tinto?
Como habrás escuchado en más de una ocasión, la carne y el vino tinto son dos alimentos que se complementan a la perfección, razón por la cual, siempre suelen ir de la mano en todo tipo de cenas y celebraciones gourmet, así como en las reuniones familiares navideñas. Por este motivo, se suele decir que la carne y el vino tinto hacen un maridaje perfecto. Cuando hablamos de maridaje, en este contexto, hacemos referencia a la conformidad entre distintos alimentos, como, por ejemplo, la combinación perfecta que existe entre los distintos tipos de vino y los alimentos que encajan con ellos y que consiguen resaltar y potenciar sus cualidades y sus sabores sin enmascararse los unos con los otros. En este aspecto, podemos decir que existen dos tipos de maridaje: por afinidad o por contraste. En el primer caso, se buscan combinaciones de alimentos con un sabor, color o aroma similar que consiguen un gran equilibrio entre ambos. En el segundo caso, se encuentra el equilibrio en alimentos distintos que se compensan entre sí. Por ejemplo, el vino tinto y la carne roja, podemos decir que es un tipo de maridaje por afinidad, ya que el sabor de esta bebida y de la carne son bastante fuertes, al igual que su aroma y el color oscuro de ambos alimentos, razón por las que se toma vino tinto con carnes rojas, como el vacuno, el buey o el caballo más que con blancas.¿Vino blanco o tinto para maridar con carne?
Aunque el vino tinto es la opción más tradicional para maridar con carne, en ciertos casos el blanco también puede ser una opción interesante para degustar platos cárnicos. Por este motivo, queremos remarcar que el tipo de carne que elijas puede resultar fundamental para decidir qué vino puede acompañar mejor a cada tipo de plato.
Por ejemplo, el vino blanco puede ser más adecuado para determinados tipos de carnes blancas, tales como el pollo, el pavo o el conejo, especialmente si están acompañadas de salsas ligeras o con un toque cítrico. En estos casos, los vinos blancos con un punto de acidez pueden ser perfectos para limpiar el paladar y realzar el sabor de la carne. Un buen ejemplo sería un Chardonnay o un Sauvignon Blanc, que aportan una mayor frescura y elegancia en maridaje con las carnes blancas, ya que el sabor y el aroma de ambos alimentos se combina a la perfección sin enmascararse lo más mínimo.
Sin embargo, cuando hablamos de maridaje con carnes rojas, es difícil superar al vino tinto. Su cuerpo y sus taninos resultan ideales para equilibrar la intensidad de los sabores grasos que suelen tener carnes como el cordero, el vacuno, o el caballo. Los vinos tintos envejecidos en barrica, como los D.O. Rioja o el Séptima Obra Malbec, con D.O. Mendoza, pueden aportar ciertas notas de especias y madera que pueden complementar perfectamente estas carnes robustas.
Así que podemos decir que ninguno de los dos tipos de vinos es mejores para maridar con las carnes, sino que el aroma, el color y el sabor de cada uno de ellos se complementan a la perfección con cada uno de los tipos de carnes. Por ello, es importante, tener en cuenta las características de todos estos alimentos y bebidas antes de elegir.