Vuelve a tapar la botella
Uno de los errores más comunes que solemos cometer al preguntarnos cómo conservar el vino tinto abierto es dejar la botella destapada durante horas o días y tratar de beberlo con posterioridad. El oxígeno, aunque necesario para que el vino respire, es su peor enemigo a largo plazo, ya que acelera la oxidación y degrada tanto el color como el aroma y el sabor. La manera más simple y eficaz de conservar vino abierto es volver a tapar la botella de inmediato. Lo ideal es que utilicemos el propio corcho original, asegurándonos de introducirlo por la parte que estaba originalmente en contacto con el vino. Sin embargo, si el corcho está roto o simplemente queremos llevar la conservación al siguiente nivel, existen soluciones más eficaces, como tapones especiales de silicona, conservadores de vacío manuales o eléctricos e incluso sistemas más sofisticados que permiten extraer el oxígeno de la botella antes de almacenarla. Cuanto más hermético sea el cierre, durante más días podremos disfrutar del vino en condiciones óptimas.Mete la botella en el refrigerador
A pesar de que pueda sorprender a aquellas personas que no están familiarizadas con las técnicas de conservación, una de las claves sobre cómo conservar una botella de vino tinto abierta es meterla directamente en el refrigerador. Hay que tener en cuenta que el frío permite ralentizar las reacciones químicas provocadas por el oxígeno y, en consecuencia, permite prolongar la durabilidad del vino.
Eso sí, conviene tener en cuenta que el vino tinto no se sirve tan frío como el blanco o el rosado. La temperatura de servicio recomendada suele estar entre los 12 y los 16 ºC, dependiendo de si hablamos de un vino joven, de crianza o de reserva. Por eso, lo ideal es sacar la botella del refrigerador unos minutos antes de servir para que recupere su temperatura adecuada.
Guarda la botella en posición vertical
Antes de abrir una botella de vino, todos sabemos que lo recomendable es guardarla en posición horizontal. Esto permite mantener el corcho en contacto con el líquido y evitar que se seque. Sin embargo, cuando ya hemos descorchado y nos planteamos cómo conservar botella de vino abierta, la regla cambia. En este caso, lo más recomendable es mantener la botella en posición vertical. De este modo, podemos reducir la superficie de vino que queda en contacto con el aire, lo que ralentiza el proceso de oxidación. A pesar de que el vino, una vez abierto, no se puede guardar durante meses, esta medida sencilla puede ayudar a mantenerlo durante unos días más en condiciones más que aceptables.No lo expongas al sol o a fuentes de luz
Otra de las grandes amenazas para el vino, además del oxígeno, es la luz. Exponer una botella abierta a la luz solar o a fuentes artificiales intensas puede acelerar su proceso de degradación. La riboflavina presente en el vino es especialmente sensible, ya que, en contacto con la luz, puede desencadenar reacciones químicas que provocan olores desagradables —como notas a cebolla o ajo— y un sabor apagado o insípido.
Por este motivo, podemos decir que, además de tapar la botella y guardarla en frío, conviene evitar cualquier fuente de luz directa. El refrigerador resulta un lugar ideal no sólo porque permite controlar la temperatura, sino también porque mantiene la botella, en vertical y en un entorno oscuro y estable. La clave reside en minimizar los factores que suelen alterar la integridad de un vino abierto.
Si alguna vez te has preguntado cómo conservar el vino tinto abierto y que no pierda calidad, ten en cuenta este consejo: cuanto menos expongas la botella a la luz y al calor, más probabilidades tendrás de que conserve sus propiedades durante más tiempo de lo habitual.